En poesia és difícil dir alguna cosa que sigui tan bona com no dir absolutament res.
—Ludwig Wittgenstein, filòsof austríac (1889-1951)

dimecres, 31 d’octubre de 2012


L'estil i el to
són els accents del text,
el marc de l'obra.


22 comentaris:

  1. Sí, per a mi l'estil és el fonamental, el marc de l'obra que es complementa amb la intenció i després amb el fons o allò denotatiu, no és el mateix dir: hi ha qui... si estàs pensant en una persona a la que vols castigar amb el teu escrit, que dir el mateix hi ha qui... si parles per a una persona que estimes o sents com a teua, l'escriptura ens expressa la forma o
    l'estil, la intenció i el fons, en un discurs tot i que siga inconscientment el text mateix traspùa amor, desig, odi, enveja, ressentiment o els sentiments que tenim quan l'escrivim, i quan és un discurs parlat molt més encara perquè hi entren els sentimemts, i la intenció és molt més evident, jo diria que fins i tot entra el llenguatge gestual i fins i tot la tan controvertida telepatia, però no cal donar-li molt de lloc.
    I un quart element és dirigir-te directament a qui vols dirigir-te, la veritable persona no biaixada o no massa histèrica es dirigeix directament a la persona que vol parlar, mentre que els histèrics ho fan mitjançant un altre, amagant sentiments d'amor inconscient que pot convertir-se en odi o ressentiment.
    Aquest altre pot ser anomenat el to de l'escrit, així que jo anomenaria quatre elements, el to, la intenció, el fons i l'estil, els quatre caps del nus gordià.

    Vinga i disculpa per les molèsties d'ahir, hi ha vegades que hi ha qui escriu en tercera persona per un amor odi que projecta amb els altres com repetint la seua relació amb la mare, i açò sol passar quan falla el fal·lus del seu partenaire, i hi ha vegades que et pilla descuidat i li dones massa importància, també es dona molt al món de l'èlit i els jocs de la vanitat en els que no hi vull o voldria entrar, disculpa.

    Vinga una abraçada ben forta i fins demà Helena.

    Vicent

    ResponElimina
    Respostes
    1. Vicent,
      em quedo parada del que t'arriba a suggerir un minipoema com aquest. No hi ha pas lleis universals, parlar molt és tenir un estil diferent del qui parla poc. L'important és tenir alguna cosa a dir!

      Elimina
    2. Exacte, ho has dit, com tu ho saps fer en poques paraules.
      No podem jutjar mai, però amb la contradicció de que viure és ofendre, viure és jutjar.

      Molt bo el teu comentari, molt bo i super-mega-tera-concís!
      i disculpa la coentor (cursileria en el català-valencià), he, he, he...

      Una forta abraçada

      Vicent

      Elimina
  2. Ahir ho comentava jo en una xerrada promoguda pel PEN i l'Institut Català de la Dona : resumir, condensar, és un privilegi del ben saber escriure.

    N'hi ha molts mestres. Peter Handke, a "Historia del lápiz", n'és un.

    Deia la meva mare: "Quien mucho habla, mucho yerra." En vaig prendre nota.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Olga,
      i "lo bueno si breve dos veces bueno". Justament volia penjar un poema que parla de condesar, properament ho faré.

      Elimina
    2. Helena, has llegit el conte de Borges "El espejo y la máscara"? llegix-te'l, potser et done material per al teu poema, és una meravella i molt curtet, i ja en parlarem, d'acord?
      Està lliure a la xarxa.

      Un petó d'amic

      Vicent

      Elimina
    3. Vicent, aquesta narració a la xarxa té un virus, no la puc obrir.

      Elimina
    4. EL ESPEJO Y LA MÁSCARA

      JORGE LUIS BORGES



      Librada la batalla de Clontarf, en la que fue humillado el noruego, el Alto Rey habló con el poeta y le dijo:

      -Las proezas más claras pierden su lustre si no se las amoneda en palabras. Quiero que cantes mi victoria y mi loa. Yo seré Eneas; tú serás mi Virgilio. ¿ Te crees capaz de acometer esa empresa, que nos hará inmortales a los dos?

      -Sí, Rey -dijo el poeta-. Yo soy el Ollan. Durante doce inviernos he cursado las disciplinas de la métrica. Sé de memoria las trescientas sesenta fábulas que son la base de la verdadera poesía. Los ciclos de Ulster y de Munster están en las cuerdas de mi arpa. Las leyes me autorizan a prodigar las voces más arcaicas del idioma y las más complejas metáforas. Domino la escritura secreta que defiende nuestro arte del indiscreto examen del vulgo. Puedo celebrar los amores, los abigeatos, las navegaciones, las guerras. Conozco los linajes mitológicos de todas las casas reales de Irlanda. Poseo las virtudes de las hierbas, la astrología judiciaria, las matemáticas y el derecho canónico. He derrotado en público certamen a mis rivales. Me he adiestrado en la sátira, que causa enfermedades de la piel, incluso la lepra. Sé manejar la espada, como lo probé en tu batalla. Sólo una cosa ignoro: la de agradecer el don que me haces.

      El Rey, a quien lo fatigaban fácilmente los discursos largos y ajenos, le dijo con alivio:

      -Sé harto bien esas cosas. Acaban de decirme que el ruiseñor ya cantó en Inglaterra. Cuando pasen las lluvias y las nieves, cuando regrese el ruiseñor de sus tierras del Sur, recitarás tu loa ante la corte y ante el Colegio de Poetas. Te dejo un año entero. Limarás cada letra y cada palabra. La recompensa, ya lo sabes, no será indigna de mi real costumbre ni de tus inspiradas vigilias-

      -Rey, la mejor recompensa es ver tu rostro-dijo el poeta, que era también un cortesano.

      Hizo sus reverencias y se fue, ya entreviendo algún verso.

      Cumplido el plazo, que fue de epidemias y rebeliones, presentó el panegírico. Lo declamó con lenta seguridad, sin una ojeada al manuscrito. El Rey lo iba aprobando con la cabeza. Todos imitaban su gesto, hasta los que agolpados en las puertas, no descifraban una palabra. Al fin el Rey habló.

      -Acepto tu labor. Es otra victoria. Has atribuido a cada vocablo su genuina acepción ya cada nombre sustantivo el epíteto que le dieron los primeros poetas. No hay en toda la loa una sola imagen que no hayan usado los clásicos. La guerra es el hermoso tejido de hombres y el agua de la espada es la sangre. El mar tiene su dios y las nubes predicen el porvenir. Has manejado con destreza la rima, la aliteración, la asonancia, las cantidades, los artificios de la docta retórica, la sabia alteración de los metros. Si se perdiera toda la literatura de Irlanda -omen absit- podría reconstruirse sin pérdida con tu clásica oda. Treinta escribas la van a transcribir dos veces.

      Hubo un silencio y prosiguió.

      -Todo está bien y sin embargo nada ha pasado. En los pulsos no corre más a prisa la sangre. Las manos no han buscado los arcos. Nadie ha palidecido. Nadie profirió un grito de batalla, nadie opuso el pecho a los vikings. Dentro del término de un año aplaudiremos otra loa, poeta. Como signo de nuestra aprobación, toma este espejo que es de plata.

      Elimina
    5. -Doy gracias y comprendo -dijo el poeta. Las estrellas del cielo retornaron su claro derrotero. Otra vez cantó el ruiseñor en las selvas sajonas y el poeta retornó Con su códice, menos largo que el anterior. No lo repitió de memoria; lo leyó Con visible inseguridad, omitiendo ciertos pasajes, Como si él mismo no los entendiera del todo o no quisiera profanarlos. La página era extraña. No era una descripción de la batalla, era la batalla. En su desorden bélico se agitaban el Dios que es Tres y es Uno, los númenes paganos de Irlanda y los que guerrearían, centenares de años después, en el principio de la Edda Mayor. La forma no era menos curiosa. Un sustantivo singular podía regir un verbo plural. Las preposiciones eran ajenas a las normas Comunes. La aspereza alternaba Con la dulzura. Las metáforas eran arbitrarias o así lo parecían.

      El Rey cambió unas pocas palabras Con los hombres de letras que lo rodeaban y habló de esta manera:

      -De tu primera loa pude afirmar que era un feliz resumen de cuanto se ha cantado en Irlanda. Ésta supera todo lo anterior y también lo aniquila. Suspende, maravilla y deslumbra. No la merecerán los ignaros, pero sí los doctos, los menos. Un cofre de marfil será la custodia del único ejemplar. De la pluma que ha producido obra tan eminente podemos esperar todavía una obra más alta.

      Agregó con una sonrisa: -Somos figuras de una fábula y es justo recordar que en las fábulas prima el número tres.

      El poeta se atrevió a murmurar: -Los tres dones del hechicero, las tríadas y la indudable Trinidad. El Rey prosiguió: -Como prenda de nuestra aprobación, toma esta máscara de oro.

      -Doy gracias y he entendido -dijo el poeta. El aniversario volvió. Los centinelas del palacio advirtieron que el poeta no traía un manuscrito. No sin estupor el Rey lo miró; casi era otro. Algo, que no era el tiempo, había surcado y transformado sus rasgos. Los ojos parecían mirar muy lejos o haber quedado ciegos. El poeta le rogó que hablara unas palabras con él. Los esclavos despejaron la cámara.

      -¿No has ejecutado la oda? -preguntó el Rey; -Sí -dijo tristemente el poeta-. Ojalá Cristo Nuestro Señor me lo hubiera prohibido.

      -¿Puedes repetirla?.: -No me atrevo.

      -Yo te doy el valor que te hace falta -declaró el Rey.

      El poeta dijo el poema. Era una sola línea. Sin animarse a pronunciarla en voz alta, el poeta y su Rey la paladearon, como si fuera una plegaria secreta o una blasfemia. El Rey no estaba menos maravillado y menos maltrecho que el otro. Ambos se miraron, muy pálidos.

      -En los años de mi juventud -dijo el Rey- navegué hacia el ocaso. En una isla vi lebreles de plata que daban muerte a jabalíes de oro. En otra nos alimentamos con la fragancia de las manzanas mágicas. En otra vi murallas de fuego. En la más lejana de todas un río abovedado y pendiente surcaba el cielo y por sus aguas iban peces y barcos. Éstas son maravillas, pero no se comparan con tu poema, que de algún modo las encierra. ¿Qué hechicería te lo dio?

      -En el alba -dijo el poeta- me recordé diciendo unas palabras que al principio no comprendí. Esas palabras son un poema. Sentí que había cometido un pecado, quizá el que no perdona el Espíritu.

      -El que ahora compartimos los dos -el Rey musitó-. El de haber conocido la Belleza, que es un don vedado a los hombres. Ahora nos toca expiarlo. Te di un espejo y una máscara de oro; he aquí el tercer regalo que será el último.

      Le puso en la diestra una daga. Del poeta sabemos que se dio muerte al salir del palacio; del Rey, que es un mendigo que recorre los caminos de Irlanda, que fue su reino, y que no ha repetido nunca el poema.



      Del libro de cuentos "El libro de arena"

      Elimina
    6. No el sé interpretar, Vicenç! Em pots ajudar? Alguna pista...

      Elimina
    7. Jo he interpretat, i és la base de l'anàlisi o de la psicoanàlisi que tot, el Tot es pot dir en una sola paraula o gest, o si vols sentiment, i aquest dir de les coses condensades fereix, qui escolta veritablement, com intente fer jo, qui arriba a la veritable comunicació, simbòlicament mata, la comuncicació, la única comunciació i més perfecta que l'Home coneix és l'acte de l'amor, que no és sencera perquè sinó seria la mort, però quan fem l'amor en acostar-nos a la veritable comunicació tots dos morim una mica, és una mort simbòlica, un omplir la "manca" de tot, la manca del lleguatge, el sentir-se satisfet, que és en sí una mort simbòlica, per exemple la mort molts la veiem com el colofó a una vida, l'arribar a la comunicació amb un mateix, amb l'Altre, amb l'altre que tots són Déu.
      La comuncicacío mata, i la manca de comunicació també, per això una el camí és el terme mitjà i femení entre ambdues, tu no veus com les dones voleu més que arribar a l'orgasme, que també en l'acte de l'amor, veure i sentir-se estimada? és perquè les dones han trobat eixe punt que cal que els homes, l'altra cara, enfrontats com el yin i el yang aprenem de vosaltres i vosaltres una mica també de nosaltres, i en l'acte de l'amor com un oxímoron que fa servir allò que negue ens donem l'un a altre la nostra manera de veure el món, la unió dels contraris, però en el camí com diuen els vells budistes és el misteri, ni la meta ni el camí si vols, un mig camí o entesa entre la comunciació i la manca de comuncicació dons ambdues maten, i en el anar matant o morint vivim, entre l'estil i el fons de les coses, el fons de les coses en darrer termini és matar o morir i en ell tots som iguals d'ací que puguem escoltar-nos una mica. L'amor és l'element clau, com l'estil que ajunta eixos dos extrems el camí i la meta, la comunicació i la incomunicació per arribar a si vols Déu o l'estabilitat del sistema, la persona o el discurs.

      Més o menys és el que jo he extret del conte, le style c'est l'homme même, l'amor és l'home mateix, l'estil és el mateix home.

      Una abraçada que et diu que sempre la clara de l'ou és tan important com el rovell.

      Vicent

      Elimina
    8. I perquè el sadollar-nos mata? perquè la vida és una falta, vivim perquè necessitem sadollar una manca, la de la fam, la de les ganes de viure, la de l'amor, la de córrer, la de parlar, la d'odiar, la de beure, i és quan eixa manca ja està sadollada que tendim a morir.

      Elimina
    9. Uf! Que difícil! Tot això ho diu aquest conte? Per què s'acaba matant el protagonista, per això darrer que dius?

      Elimina
    10. Vés al meu bloc i veuràs.

      Vicent

      Elimina
  3. Tu tens molt habilitat condensant, encaixant conceptes en versos que semblen haver nascut amb la forma que presenten. Però al darrere hi ha un procés immens de despullar paraules i ajustar-les al sentit exacte. El teu marc més que el to i l'estil és el poema i dins hi ha un mar per explorar i perdre-s'hi. Després de llegir un poema teu, sempre em passa el mateix, se m'obre un món.

    ResponElimina
  4. Sílvia,
    aquest comentari teu és tan brillant com les entrades que acostumes a fer! El motiu del marc és recurrent en mi. Em ve de quan feia disseny, com el dels accents. És veritat que dins del marc hi sol haver un mar per explorar, o això provo de fer! Un infinit dins el concret, el que jo voldria ser.

    ResponElimina
    Respostes
    1. les dues sou molt precises, cadascuna dins del seu estil.
      Jo continuo sense accents pero amb el marc mooolt gran!
      Bona castanyada guapes.

      Elimina
    2. Enric,
      és important, que el marc sigui ben gran!

      Elimina
  5. És tanta la intensitat dels accents, Helena i jo, que me'n deixe tants!!! Li hauré de posar esmena!!!

    ResponElimina
    Respostes
    1. Els accents metafòrics saps posar-los molt bé, estigues tranquil·la!

      Elimina
  6. Pots fer poesia de la forma, parlant d'ella, vull dir. Aquí es comprova, un cop més!

    ResponElimina
    Respostes
    1. Pots fer poesia de la forma, de la mateixa poesia, i a mi m'agrada molt de fer-ho!

      Elimina